Sabemos que las políticas de compensación deben incluir todo aquello que un empleado, o candidato a serlo, perciba como contraprestación y afecte a su decisión de trabajar en nuestra organización.

Pero, para llegar a este punto, tenemos la difícil tarea de identificar qué elementos de la Propuesta de Valor de la Organización (PVO) son válidos para atraer, motivar y retener a cada uno de nuestros profesionales y qué elementos no lo son, y construir su Propuesta de Valor al empleado (PVE).

Y en este punto, juegan un papel muy importante los mandos intermedios. Las personas con equipo a cargo conocen a sus colaboradores y a sus familias y son capaces de identificar sus necesidades reales. Son fuente de información para la organización y también altavoz.

Saben si los empleados tienen hijos, sus edades, qué medio de transporte utilizan, qué y dónde comen, sus hobbies, entre muchas otras cosas de su vida cotidiana. Por tanto, son los promotores idóneos de la Propuesta de Valor al Empleado, recomendando el uso de los beneficios corporativos y medidas de conciliación de la vida laboral y personal que la componen.

La idea es cambiar la forma de comunicar y gestionar los elementos de la PVE, el empleado es el responsable de gestionarla con la máxima personalización, accesibilidad y seguridad jurídica.

En Compensa Capital Humano creemos firmemente en la necesidad de redefinir y digitalizar la Propuesta de Valor al Empleado de forma individualizada, reconociendo y recompensando a cada persona de forma justa y competitiva por su contribución real a la organización, mejorando su calidad de vida y la de su familia.

​De esta forma, la Dirección de Personas transforma su rol, reduciendo al máximo las gestiones administrativas de forma reactiva a las peticiones del empleado para centrarse en la definición de la estrategia, los planes de acción y su seguimiento como analista y consultor a todas las áreas.

 

Cinta Beltrán

Product Manager de Desarrollo de la PVE en Compensa Capital Humano, del grupo Howden